Mostrando entradas con la etiqueta moral. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta moral. Mostrar todas las entradas

domingo, 2 de noviembre de 2014

ARTÌCULO DE FILOSOFÌA POLÌTICA : ¿Mundo ficticio o Mundo real? - Para revista TESTIMONIO - POR MANUEL CALLE REYES

                                  CAPACITANDO A DOCENTES


Aquí deseo plantear una “sugerencia inquietante”, imaginemos que las ciencias naturales fueran a sufrir los efectos de una catástrofe a nivel global. La masa del público culpa a los científicos de una serie de desastres ambientales, por todas partes hay motines y los laboratorios son incendiados, los físicos son linchados, los libros e instrumentos, destruidos. Por último, el movimiento político “Ningún saber” toma el poder y gana las elecciones abrumadoramente, luego como primera medida, procede a abolir la ciencia que se enseñaba en colegios y universidades, apresando a los científicos que faltaban en esa “cacería de brujas”. Más tarde se produce una reacción contra ese movimiento destructivo y la gente ilustrada intenta resucitar la ciencia, el problema radica, en que han olvidado  en gran parte lo que fue, después de la destrucción de esa bomba atómica. A pesar de ello, poseen fragmentos de ciertos experimentos pero sin un contexto teórico que le daba significado, se recuperan instrumentos cuyo uso han sido olvidados; semicapítulos de libros, páginas sueltas de artículos, no tan legibles, algunos un poco rotos. Pese a ello, todos esos fragmentos son reincorporados en un conjunto, bajo los títulos renacidos de física, química y biología. Los recolectores de esos saberes, se disputan el mérito de la teoría de relatividad, la teoría del multiverso, la teoría de la evolución, aunque poseen solo un conocimiento muy parcial de cada una. En las “escuelas”, ahora los niños aprenden de memoria y recitan como salmos religiosos algunos de los teoremas de Euclides y Pitágoras. Nadie o casi nadie, comprende que lo que están haciendo no es ciencia natural en ningún sentido correcto. Es más todo lo que dicen y hacen se someten a ciertos “cánones de consistencia y coherencia”, es más, los contextos que serían necesarios para dar sentido a toda actividad científica, se han perdido, de una manera casi irremediable.
Muchos de estos hombres emplean los términos como “neutrón”, “masa”, “gravedad”, “quarks”. Usan estos términos, pero el significado real de estas palabras se han perdido, es más, se dan significados arbitrarios, se llega a premisas y conclusiones contradictorias que a su vez contribuyen a que aparezcan “teorías subjetivas de la ciencia” creando su propia noción de “verdad”.
Este mundo posible imaginario se aproxima mucho a algunos de los que han construido los escritores de ciencia ficción. Podemos describirlo como un mundo en el que el lenguaje de la ciencia continua siendo usado, pero en un grave “estado de desorden”. Si fuese así, entonces ni la Filosofía Analítica sería capaz de revelar la realidad de este desorden porque no se podría describir esta “realidad” bajo una lógica confusa de tamaño desproporcional. Tampoco, la Fenomenología o el Existencialismo serían capaces de discernir nada incorrecto, entonces, ¿a qué viene construir este mundo imaginario habitado por pseudocientíficos ficticios?, la hipótesis que quiero adelantar en este artículo, es que en el mundo actual que habitamos, el lenguaje de la moral también está en grave estado de desorden, tan igual como lo he descrito en mi mundo imaginario refiriéndome a la ciencia. Lo que poseemos, si este parecer es verdadero, son “fragmentos de un esquema conceptual”,  nos faltan los “contextos” de los que deriva su real significado; es decir, poseemos, en efecto, simulacros de moral; pero hemos perdido –en gran parte, si no enteramente- nuestra comprensión, tanto teórica como práctica, de la moral. Vemos a un mundo que está más conectado que nunca –gracias a la tecnología- pero su moral está desconectada con su quehacer en la realidad, donde la mitad de la riqueza del mundo solo está en manos del 1% de la población –las elites económicas “han secuestrado” la democracia para su propio beneficio-, donde la injusticia se ha globalizado, donde la nueva esclavitud del hombre se llama manipulación social a través de los medios, entre otros, con una inmoralidad que solo ha engendrado un mundo de contradicciones y desequilibrios,  sobre todo mucha confusión. Y nuestro país no está exento de esto, sino hagamos una breve reflexión sobre los resultados en estas últimas elecciones regionales y municipales en el país; donde sin importar o sabiendo, si el candidato posee una intachable conducta o un gran prontuariado, incluso, a estos últimos,  se les elije con un amplio “apoyo mayoritario” de la población –díganme si esto no se parece a mi mundo imaginario-, donde ya no nos dábamos cuenta, si las elecciones lo estaba llevando acabo la ONPE o el INPE. ¿Cómo es posible que sea así la realidad de nuestro país?, en el “mundo real” se impone normalmente el bien, la verdad, la decencia, la honestidad, el orden, el análisis, la práctica moral; o estamos viviendo en el “mundo imaginario” donde reina el Estado de desorden, que no comprende su historia, que no se da cuenta que ha padecido un catástrofe –una hiperinflación histórica, un terrorismo abominable, primeros puestos en producción de cocaína a nivel global, actos de corrupción a achates inimaginables-; que han llegado a un punto –como los habitantes de mi mundo imaginario- en que han dejado de comprender la naturaleza de la catástrofe que han padecido y que casi nadie reconoce y que quizá nadie pueda reconocerla completamente.
La indolencia moral ha llegado a niveles patéticos que no son imaginarios sino son “reales”, la famosa frase que hemos oído en estas últimas elecciones: “roba, pero hace obras”, identificando  a este con el personaje que dirige el partido del “sol que los ilumina”, siendo nuestro próximo alcalde que llevara la batuta del municipio en su tercera gestión con un pasivo político y moral muy grande llevando a cuestas, siendo este el protagonista de uno de los mayores escándalos de corrupción del país (Comunicore) junto con los otros casos de corrupción que asola el país a gran escala, como la mafia del norte del país, Los Orellana  y el alcalde de Chiclayo, que pensaban que la región y la municipalidad, respectivamente, eran su “caja chica”.
Ya todos hemos visto cómo eran las “hojas de vida” de los otrora candidatos, que nos refregaron en nuestras caras la asociación delito/política y corrupción/política. No debemos de olvidar que postularon en estas últimas elecciones, más de 1400 que habían sido condenados por delitos como: prestaciones alimenticias, por peculado, por lesiones, apropiación ilícita, abuso de autoridad, homicidio y hasta de narcotráfico. Es de lamentar, que algunos de estos impresentables hayan sido elegidos; se dan cuenta que el mundo imaginario que les presentaba al inicio, no sea tan descabellado, pero que tampoco debemos de esperar que esto se instale y que nos acostumbremos a estos tipos de situaciones que ya no tienen nada de imaginarias. No en vano Maquiavelo propugnaba una buena utilización del delito en un momento concreto para asegurar el poder y en beneficio de los súbditos (podemos traducir ahora como “roba pero hace obras”), aunque desaconsejaba que los delitos aumenten en lugar de desaparecer.
No se puede negar que la política es también un espacio de pugna entre la virtud de lo público contra la corrupción. Recordemos el célebre dialogo entre Sócrates y Critòn en vísperas de su muerte, cuando se presenta a su celda para comunicarle que sus seguidores habían recolectado dinero para sobornar a los guardias y así posibilitar su fuga, pero es de vital importancia recordar como reaccionó nuestro gran filósofo, este se negó rotundamente a participar en este acto doble de corrupción, y aun a costa de su vida dijo que no se puede burlar aquello que hemos convenido como justo. Esta es la gran batalla entra la corrupción y el acto moral virtuoso.
Titulé este articulo así porque no es un mundo imaginario o una novela lo que estamos viviendo los peruanos en estos últimos tiempos. La organización Transparencia Internacional que lo dirige el Dr. José Ugaz, personaje insigne en la lucha contra la corrupción post fujimorato, el Perú está debajo de la mitad de la tabla entre los países más corruptos (puesto 83), donde muestra a las instituciones peruanas más corruptas y estas son: el Poder Judicial, los Partidos, la Policía y el Congreso; todas estas instituciones que tienen relación inherente con la justicia, la política y la seguridad; estas hagan todo lo contrario a su propia razón de ser por la cual fueron creadas. Ante estos datos surge la pregunta ¿esto es real? o es una broma de mal gusto y ese país al que se describe no es el Perú,  sino un país subsahariano con un dictador en el poder, la respuesta es, no, ese es nuestro mundo real.
Definitivamente estamos en un ciclo corrupto totalmente nuevo, porque lo alimenta el Estado mismo –hace muy poco al respecto-, la sociedad –vota por ellos aunque se les diga que son corruptos esos candidatos-, la política – donde reina el lobby y los favores, porque otorongo no come a otorongo-; esto nos ha llevado de ser un país “con corrupción” a un país “de corrupción”, como dirían algunos, la corrupción en el Perú ya se hizo sociología pura, se encuentra institucionalizada y socialmente instalada, no solo en el Estado, como se le suele echar la culpa, sino lamentablemente está instalado en nosotros mismos, solo que le echamos la culpa al Estado para no echarnos la culpa nosotros mismos. Tenemos que salir de este zafarrancho casi  inmanejable y retomar por el camino de lo correcto desde nuestras tribunas.
Además, no vaya a suponer que la conclusión de todo esto resulte desesperada, angustiosa o que termine como algunos de esos textos existencialistas, que han convertido la desesperación en una especie de lugar común psicológico, es más, pienso que el pesimismo resultará también otro lujo cultural del cual habrá que prescindir para “sobrevivir a estos duros tiempos que le toca vivir otra vez al Perú”. Naturalmente no puedo negar que hoy la moral ha sido fragmentada en gran medida y luego parcialmente destruida y de ello puedo asegurar que no hay alguna inconsistencia en cuanto aquí he descrito, puesto que la tarea está en nosotros mismo, primero como personas individuales, después como personas comunitarias e institucionales; no podemos quedarnos con los brazos cruzados, se nos aproxima dentro de poco más de un año otra elección , donde el reto es elegir al Congreso y al dignatario, que no se vuelva a escribir una novela de eso, sino afrontemos nuestro mundo real tal cual es.

Por. Manuel E. Calle Reyes

domingo, 14 de octubre de 2012

UNIVERSIDAD Y SOCIEDAD - ANÁLISIS SOCIOLÓGICO: LA CULTURA. Lic. MANUEL CALLE REYES



PATRÓN INTEGRADOR DE PENSAMIENTO:

SU IMAGEN (EE.UU.): Existen universidades que se destinan a la formación de una elite social e intelectual en los Estados Unidos como Harvard, Yale y Columbia; de esta categoría se asemejan muchas de Latinoamérica y Europa. Otro patrón integrador son las universidades llamadas particulares (no subvención del Estado) (S. XIX), que surgieron gracias a la fortuna de un empresario o industrial como las universidades de Stanford y Chicago, éstas no tienen una afiliación histórica, sino gracias a las donación de ex alumnos exitosos, han logrado una posición destacada en EEUU, y el tercer patrón integrador son la universidades estatales (son de la concesión de tierras, así se solventaron al inicio).

EN UN MUNDO GLOBALIZADO: La universidad peruana necesita urgente intercambios culturales, ínter universitarios para que se inserten en una comunidad más amplia. Que la universidad San Marcos por ejemplo, sea parte de la universidad peruana pero que también forme parte de la universidad comunitaria internacional (globalizante), contribuir a la transformación de la aldea global. Ante la desigualdad mundial, la universidad peruana debe buscar puntos de contacto, consenso y rescatar la calidad educativa que hay para juntar una masa critica importante, con investigadores que trabajen algún tiempo aquí y una temporada fuera.

ROL EN LA SOCIEDAD PERUANA: Se necesita en el Perú una universidad que sea más librepensadora y critica, comprometida con el país; esto será posible con un cambio de actitud de nuestros líderes.

SU IMAGEN (PERÚ): Los estudiantes universitarios egresan de la universidad y tienen que enfrentar los elementos variados que nos depara la sociedad como: diferencias idiomáticas, geográficas, étnicas, culturales, sociales, económicas, costumbres, y muchos temas más; justamente nuestra identidad se conceptúa en esta diversidad

LO TRANSMITE: FAMILIA E INSTITUCIONES CULTURALES:

SU IMAGEN (EE.UU.): Las universidades estatales en los EEUU no son gratuitas pero tienen un costo reducido ($1 000 a $4 000 anual, en comparación de los $ 20 000 que se paga). La universidad asume un compromiso, un pacto educacional con los ciudadanos.

ROL EN LA SOCIEDAD PERUANA: La universidad peruana no debe vivir de espaldas a la realidad y a la problemática, sino tiene el compromiso de devolver a la sociedad lo que ésta invierte en ella, pero una universidad sin recursos está destinada a la mediocridad y al  empobrecimiento para poder aportar a la nación peruana.

SU IMAGEN (PERÚ): La universidad debe trasmitir a sus estudiantes la actitud de saber que cumplen una labor de importancia vinculada y vinculante con nuestro país, con su identidad y con su futuro.

SE COMPRENDE, EVALÚA Y COMUNICA:

SU IMAGEN (EE.UU.): Las universidades estatales en los EEUU que nacieron gracias a la concesión de tierras (beneficio de estado y ciudadanos) tienen la imagen de poseer la mentalidad popular. Se ha producido una masificación del estudio superior en EEUU.

EN UN MUNDO GLOBALIZADO: En la mitad del siglo XX en el Perú significó la transformación más profunda en su historia gracias al proceso migratorio. En medio de toda esta desigualdad que se vive en la aldea global la pregunta es ¿Cuánto tiempo esa aldea podrá sobrevivir en dichas condiciones sino se toman medidas, para que todos los habitantes puedan vivir sin padecer hambre, sin violencia, con aire puro y que tengan posibilidades al menos mínimas de realización?, entonces, cómo la universidad puede contribuir en ese marco, el estudiante universitario peruano tendrá que aprender a cooperar y contribuir.

ROL EN LA SOCIEDAD PERUANA: Perú requiere maestros que posean la perspectiva en una realidad diversa en sus múltiples necesidades.
En un universitario peruano no existe la capacidad para realizar obras de relevancia, se tiene el pensamiento que lo extranjero es mejor que lo nacional (los ciudadanos de la civilización Caral, gustaban de sus obras monumentales, ¿Por qué nosotros no podemos hacer esas obras hoy?.

SU IMAGEN (PERÚ): No siempre la universidad ha cumplido su papel formativo, ni los gobiernos la han interpretado correctamente, no se le ha dado el apoyo necesario.

INTEGRA: LENGUAJE, MORAL Y TECNOLOGÍA:

SU IMAGEN (EE.UU.): El estado contribuye a la universidad y a su vez los ciudadanos se identifican con la universidad porque ésta se adapta a las necesidades de cada estado (EEUU).

EN UN MUNDO GLOBALIZADO: El estado peruano ha hecho muy poco por la calidad educativa en la universidad. En los EEUU nunca dicen que el “estado” sostiene a las universidades estatales, sino los “contribuyentes” (Perú y EEUU tienen diferencias respecto del ámbito de lo publico). El 80% de toda la riqueza mundial está en manos de sólo 200 personas, el resto se esfuerza por sobrevivir con menos de $2 dólares por día.

ROL EN LA SOCIEDAD PERUANA: La Universidad es una institución de creciente atractivo entre la juventud, ahí están sus expectativas. Se necesitan autoridades ajenas a los intereses de grupos o partidos para alcanzar los fines más convenientes para el desarrollo de la universidad y el país.
                                         CULTURA WARI -AYACUCHO - PERU -
                            RIMINING UNIVERSITARIO UCSC - ITALIA
SU IMAGEN (PERÚ): Elaborar un nuevo concepto de universidad: la universidad virtual, que tendría un carácter importante, iría más allá de la educación pública y privada, es un cambio del cambio, este tipo de universidades va a competir con las universidades tradicionales, aunque menos humanizada pero con una profusión de información que impulsará más la investigación y el conocimiento. La universidad San Marcos proyecta: concepto de antigüedad y brillantez de sus alumnos que han estado en cargos públicos y privados del país; las Católicas, Piura, Pacifico, Ricardo Palma y UPC, tienen imagen de sustento académico y modernidad.

martes, 28 de junio de 2011

LA MORAL A TRAVÉS DE LA HISTORIA - Lic. Manuel Calle Reyes

Aquí escribo, todo lo referido al campo evolutivo de la ÉTICA, como disciplina filosófica, teniendo como objeto de estudio a la MORAL. Deleitase con este conocimiento que contribuye a nuestra cultura general. Manuel Calle.

1. -Aproximación a una definición histórica de la moral

Disciplina que trata de la valoración moral de los actos humanos, además de conjunto de principios y de normas morales que regulan las actividades humanas. Del griego «ethos», el término ética equivale etimológicamente al de moral (del latín «mos, moris»: costumbre, modo de comportarse); sin embargo, el uso parece asignar a este segundo término una connotación teológico-religiosa, atribuyendo al primero otra más filosófica, o bien reserva el de moral para la moral práctica o vivida, mientras que designa con el de ética la reflexión sistemático-filosófica sobre dicha moral.

En definitiva, por moral entendemos el conjunto de normas y reglas de acción destinadas a regular las relaciones de los individuos en una comunidad social dada.

Partiendo de esa definición de moral, el significado, función y validez de esas relaciones, se ven obligadas a variar históricamente en las diferentes sociedades, del mismo modo que unas sociedades suceden a otras, dado el carácter cambiante de la misma vida del hombre.

Con todo esto se puede decir que la moral cambia a través de los tiempos, o, dicho de otra manera, que tenemos diferentes tipos de morales según el momento histórico en que nos encontremos; así se puede hablar de una moral feudal, que se da en la edad media, una moral burguesa en la sociedad moderna, etc. (ver aptdo. La moral en las diferentes sociedades).

La moral es en definitiva un hecho histórico, y por tanto, la ética, como ciencia de la moral, no puede concebirla como algo dado de una vez y para siempre, sino que tiene que considerarla como un aspecto de la realidad humana que cambia con el tiempo; y como tal, la moral se caracteriza por estar haciéndose constantemente, produciéndose de una manera continua a través del tiempo.

La mayor parte de las doctrinas éticas, tratan de explicar la moral en términos absolutos, desentendiéndose en principio de las morales históricas concretas. Pero al olvidarse el carácter histórico de la moral, se cae en concepciones ahistoricas de ella, situándola como fuera de la historia, lo que equivale a decir fuera del hombre.

Este ahistoricismo moral, en el campo de la reflexión ética, sigue tres direcciones fundamentales:

• Dios como origen o fuente de la moral. (atribuyen la procedencia de la moral a Dios, entendido como ser supremo, del que todo emana)

• La naturaleza como origen o fuente de la moral. (esta corriente defiende que la moral no es sino un instinto biológico mas del hombre, entendido en este caso como un ser natural, biológico, en definitiva un animal. En este sentido, Darwin llegó a afirmar que los animales conocen casi todos los sentimientos morales de los hombres, como amor, felicidad, lealtad, etc.

• El hombre como origen y fuente de la moral. Entendiéndose un hombre dotado de una esencia eterna e inmutable, inherente a todos los individuos, cualesquiera que sean las vicisitudes históricas o la situación social. De este modo, la moral permanece y dura a lo largo de los cambios históricos y sociales.

Estas tres concepciones coinciden en buscar el origen de la moral fuera del hombre, o más bien fuera de la dimensión histórica y social de este.

Pero frente a estas concepciones, hay que subrayar el carácter histórico de la moral en virtud del propio carácter histórico - social del hombre; con el conocimiento de que, si bien la moral se da en el hombre desde que este existe como tal, también se desarrolla y cambia con el desarrollo y cambio de las diferentes sociedades.

2. -Orígenes y evolución de la moral

a)Moral de las sociedades primitivas

La moral surge cuando el hombre deja atrás su naturaleza puramente instintiva y forma parte de una colectividad. La moral requiere forzosamente que el hombre se halle en relación con los demás y una conciencia de esa relación, con el fin de poder conducirse de acuerdo con las normas o prescripciones que lo rigen. Pero esta relación hombre - hombre, no puede desvincularse de la relación hombre - medio. Dicha vinculación se expresa, ante todo en el uso y la fabricación de instrumentos, es decir, en el trabajo humano, mediante el cual el hombre crea un puente entre el y la naturaleza, a la que trata de poner a su servicio.

Ante esta nueva situación (el hombre pasa de ser un individuo a ser un ser social), se hace necesario ajustar la conducta de cada miembro a la comunidad, determinándose de esta manera que se considere como bueno o beneficioso todo aquello que contribuye a reforzar la unión o actividad común, y se ve como malo lo que contribuye a debilitar dicha unión. Se establece pues una división entre lo bueno y lo malo, así como una tabla de “deberes” basada en lo que se considera bueno y beneficioso para la comunidad, perfilándose una moral colectivista.

Esta moral colectivista, propia de sociedades primitivas que no conocen la propiedad privada ni la división de clases, es una moral única y valida para todos los miembros de la comunidad, al mismo tiempo que limitada a los límites de la gens o tribu. Todo lo que estuviera fuera de esa gens o tribu, era considerado extraño.

Con todo lo dicho anteriormente, podemos concluir en que la moral de las sociedades primitivas, no existen cualidades morales personales, ya que la moralidad del individuo era propiedad de la tribu, es decir, que la colectividad absorbe la moralidad individual del hombre primitivo.

b) la moral en el mundo antiguo

El aumento de la productividad en el trabajo así como la aparición de nuevas fuerzas de trabajo, propicio que se dispusiera de una cantidad sobrante de productos que podían guardarse porque ya no se requerían para satisfacer necesidades inmediatas. Con ello empezaron s surgir desigualdades, que llevó a la apropiación privada de los bienes o productos del trabajo de otros.

Con la descomposición del régimen comunal y la aparición de la propiedad privada, empiezan a atisbarse las primeras divisiones entre hombres libres y esclavos. Esta división en dos clases antagónicas se tradujo en una división de la moral. Es mas, aparecieron en aquellos momentos dos tipos de moral, una dominante, la de los hombres libres (que era la única que se tenia por verdadera) y otra, la de aquellos esclavos que internamente rechazaban los principios y normas morales vigentes, y que consideraban validos los suyos propios.

Mientras que la moral de los hombres libres era una moral efectiva y con un fundamento y justificación teóricas en las grandes doctrinas éticas de los filósofos de la antigüedad, la moral de los esclavos nunca pudo alcanzar un nivel teórico. De acuerdo con las ideas dominantes de la época, Aristóteles consideraba que unos hombres eran libres y otros esclavos por naturaleza, y que esta definición era justa y útil. Con todo esto, los esclavos solo podían estar influidos por una moral servil que hacia que se vieran a sí mismos como cosas, por tanto no les era posible superar con su propio esfuerzo los limites de aquella moral dominante; es decir que las condiciones en las que vivían les impedía forjar una moral propia como conjunto de principios y reglas de acción. Practica y teóricamente, la moral que dominaba en la sociedad antigua era la de los hombres libres. El individuo no deja en esta época de sentirse miembro de la comunidad, pero sin sentirse totalmente absorbido por ella.

c) La moral en la sociedad feudal

Con el hundimiento del mundo antiguo y la aparición de la sociedad feudal, aparecen también un cambio en la moral de los hombres.

La sociedad feudal trajo cambios económico sociales, que se tradujeron en una división de la sociedad en dos clases fundamentales: la de los señores feudales y la de los campesinos siervos. No se trata ya de una sociedad esclavista, sino que se dan entre los hombres una relación de vasallaje; los señores feudales poseían absolutamente la tierra, y gozaban de una propiedad relativa sobre los siervos adscritos de por vida a ella. Los siervos estaban obligados a trabajar para su señor y a cambio de ello podían disponer de una parte de los frutos de su trabajo. Aunque su situación seguía siendo muy dura, dejaron de ser considerados cosas para elevarse su condición a la de humanos.

La moral de esta sociedad responde a sus características económico sociales y espirituales e impregnada de un alto contenido religioso, debido al papel preeminente de la iglesia en la vida espiritual de la sociedad; y puesto que el poder de la iglesia era aceptado por todos los miembros de la comunidad, dicho contenido aseguraba una cierta unidad moral de la sociedad. Pero al mismo tiempo, y debido a las rígidas divisiones sociales en estamentos y corporaciones, se daba una estratificación moral, es decir una pluralidad de códigos morales (había un código moral para cada estamento).

d) la moral en la edad moderna

Con el surgimiento de la burguesía como nueva clase social, apareció también un nuevo modo de regular las relaciones entre los individuos, con lo que se gestaba también un cambio importante en la moral. Desaparecieron las trabas feudales para crear un mercado nacional único, y un estado centralizado que acabaran con la fragmentación económica y política.

Es esta época la de las grandes revoluciones liberales, que alcanza su expresión clásica a mediados del siglo XIX, y que tenia como ley fundamental la ley de la producción de plusvalía. Esta ley, cuyo único fin es buscar el máximo beneficio, generará una moral propia, en la que el culto al dinero y la tendencia a acumular los mayores beneficios, constituirá el caldo de cultivo para que entre los individuos florezcan sentimientos de egoísmo, hipocresía, cinismo e individualismo exacerbado.

Con la entrada del siglo XIX, se pasa de métodos brutales de explotación en el trabajo, a métodos más racionalizados y científicos, como los del trabajo en cadena. Se intenta inculcar en el obrero la idea de que, como ser humano, forma parte de la empresa, haciendo así que se olvide de la solidaridad con sus compañeros de clase, y conjugando sus intereses personales con los de su empresa. Es una moral común, la que se esta inculcando a los individuos, desprovista de todo contenido particular, con lo que contribuye a justificar y reforzar los intereses del sistema regido por la ley de la producción de plusvalía (citada anteriormente), y por lo tanto es una moral ajena a sus verdaderos intereses humanos y de clase.

En los tiempos modernos (a medida que los pueblos colonizados no se resignan a ser dominados), se echa mano de la moral para justificar la opresión. Se da una moral colonialista, que presenta como virtudes del colonizado lo que responde a los intereses del país opresor (resignación, fatalismo, humildad, pasividad), además de catar moralmente la haraganería, criminalidad, hipocresía y apego a la tradición de los pueblos colonizados, para justificar la necesidad de imponerle una civilización superior, es decir, imponerles su moral.

3. - Conclusión

Con todo esto, se llega a la conclusión de que la moral de las sociedades cambia a medida que cambian las relaciones entre los seres humanos. Si se admite como valida una relación de dominación de un hombre sobre otro, de una clase social sobre otra, de un país sobre otro, de una sociedad sobre otra, no queda mas que aceptar la idea de que la moral imperante en esa sociedad, será la moral del dominador, la moral del esclavista, la moral de la clase dominante, del país colonizador, etc. Esto es lo que ha venido sucediendo a través de la historia de la humanidad, las ideas o la moral de los más fuertes, de los “superiores” se ha impuesto sobre la moral de los más “débiles”; no quiere decir esto que estos últimos no hayan tenido una moral propia, sino que, ha sido ensombrecida con la moral de aquellos.

Lic. MANUEL CALLE REYES

                                            Fiorenza - Italia. facendo un poco di turismo