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viernes, 26 de febrero de 2016

LECCIONES DE POLÍTICA EN TIEMPOS COMO HOY – SAN AGUSTÍN DESDE “LA CIUDAD DE DIOS” – AUTOR: MANUEL CALLE REYES

LECCIONES DE POLÍTICA EN TIEMPOS COMO HOY – SAN AGUSTÍN DESDE “LA CIUDAD DE DIOS” – 
AUTOR: MANUEL CALLE REYES
Agustín, después de vivir el saqueo de Roma por las tropas de Alarico en el año 410 d.C. se sintió profundamente conmovido por lo ligado entre la Iglesia y el destino del Imperio Romano, que causó tristeza aun en los espíritus más firmes, como es el caso de nuestro autor principal.
Es importante contextualizar los acontecimientos que sucedían en la época de Agustín para así poder entender sus ideas y posturas políticas que tiene el autor africano. Por tal razón, este se dejó caer, sin pretenderlo creo en el

destino de la “ciudad”, puesto que el “mundo” ha sido sacudido y la pregunta es: ¿dónde está Dios?; él, sabe que el Imperio no es eterno, pero le resultaba muy difícil imaginar un mundo sin él, porque este sabía que el fin de uno era el fin del otro -la Iglesia que recién se constituía-; es importante esta última premisa. Después de la catástrofe se empezaba a cuestionar a la doctrina cristiana, lo consideraban nefasto como conducta de Estado, el “dar la otra mejilla a nuestros enemigos”, entonces, la culpa la tienen los emperadores cristianos por observar la religión cristiana y gobernar bajos esos principios y recordaban su pasado como Imperio que imponía a todo y todos; así es como se decide Agustín escribir la “Ciudad de Dios” contra las blasfemias de la época y todos los ataques que venían de los pocos paganos.
Esta obra contiene en sí una vista en conjunto sobre la historia de la humanidad desde la creación de los ángeles hasta los últimos días del mundo. Puedo afirmar que esta obra advierte  el mundo antiguo que agoniza con un cristianismo que incoa y plantea la cuestión sobre las relaciones entre el Estado y la sociedad humana en general, según los principios cristianos, de esta cuestión abordaré. La teología de San Agustín sirvió para definir la separación entre Iglesia y Estado –no hay que olvidar que esa será la discusión a inicios de la edad moderna, y nuestro autor ya se anticipaba con mucho antelación a este desafío que abordara la Iglesia en su momento- porque propone, sobre una nueva forma de sociedad civil, impulsar los valores de la doctrina cristiana y deja de manifiesto los siguientes conceptos: Estado –que no debe ser muy extenso-, vida de la ciudad, esclavitud –que está ligada y relacionada a las guerras-, la familia –que debe ser de “clase media”-, las guerras –producto de la infelicidad del hombre-, el poder –debe estar en las manos de los buenos-, la justicia – un reino sin justicia es una banda de ladrones-, entre otros.
Nuestro autor de Hipona marcó el pensamiento político medieval, porque nos dice que el que gobierna debe guiarse por principios altruistas, hay que recordar que se tenía el pensamiento de la ley del fuerte que poco a poco cedía al estilo cristiano.  Se da cuenta que hay una pérdida de poder político (saqueos de Roma del  410) ha polarizado a la Iglesia con el orden político, porque este desde que se ha cristianizado no da una respuesta contundente a los invasores paganos, se busca como culpable a la Iglesia con su doctrina permisiva, según sus críticos de la época. El Padre Latino subraya en su obra que lo político debe estar tejido a una búsqueda de ORDEN (ordo total) como principio jerárquico y distributivo, que tiene como principio mayor al principio sustentable de todo, el AMOR (Libro XI Cap. 18, 22 y Libro XII, Cap. 2, 4), donde nos subraya que ORDO EST AMORIS y este da como resultado la PAZ. Entonces, aquí nos da un principio muy importante que requieren los países con una estabilidad enclenque, débil, puesto que, este subraya los principios que debe tener una nación para construir y constituir todas sus instituciones: orden, amor (bien-justicia) y estos nos traerán paz, porque una república con muchos ciudadanos, deseos diferentes, es difícil de gobernar en sí, incluso si el dignatario que le toca gobernar no tiene en “orden” lo que desea para el Estado y no está impregnado de lo qué es la justicia y de poseer en sí el deseo infinito de bien, de verdad; a la sazón, gobernar para este será un caos porque dentro de él en sí lo está y atropellará a las instituciones o en todo caso no le importará tener instituciones consolidadas porque no tiene una mente ordenadora que solo es impulsada por todo aquel que persigue el bien y lo hace realidad en la justicia bajo el impulso del amor que ordena. Este Doctor de la Iglesia nos recalca además, que una República es una multitud de seres racionales unidos por el compañerismo y unidos a un “mismo objetivo” (Libro XIX, 24).
La Ciudad de Dios, es una imagen de la visión del mundo desde el cristianismo, donde el Estado conoce o debe conocer “la psicología de la masa”, masa que busca orden aunque esta a veces sea caprichosa, entonces, la tarea de los gobernantes y de la clase política debe ser tener una actitud, UNA VOLUNTAD ORDENADORA para contrarrestar el caos que desencadena en sí la masa. Por ello, el Estado como sumo bien debe luchar contra el mal, que es parte de la historia de la humanidad, pero que esta ha sido siempre vencida por Dios y los hombres de buena voluntad. Ahí nuestro Doctor de la gracia manifiesta la importancia de la Autoridad “autoritas”, que viene de Dios, de su providencia, que unida la autoridad y el poder tienen como misión el servicio de dirección, es decir, gobernar no es un servicio ni nada, es cuestión de CUALIDADES, porque hay que tener cualidades para gobernar con autoridad, la masa suele obedecer al que contiene en si el Bien y el orden, entonces, la misión de la autoridad debe ser justa y así debe ser el titular de esta, tener una búsqueda de justicia, no siempre complacer al pueblo, porque esta nos puede llevar a la decadencia. Resalta que la misión de la autoridad que tiene poder es el servicio de aconsejar, porque SERVICIO es igual a BENEFICIO, así se ayuda al pueblo, ahora entendemos ¿por qué hay tanta apatía por parte de la población de su clase política? Porque no percibe en ella que el poder que le concede a través de la democracia o las urnas se devuelva en beneficio general, sino lo divisa como que estos ostentan el poder para defender a grupos o a su merced exclusivamente personal, esa es también una razón por su “dejadez” en interesarse por el asunto político. Hoy se desobedece a la autoridad porque no ve en estos los lineamientos que de alguna u otra forma debe tener una autoridad elegida, entonces, lo desobedece porque constata que no lo lleva al bien, que no sirve, que solo busca complacer sus cuenta bancarias y sus intereses subalternos, por tanto, al no advertir que la autoridad tenga esas “cualidades”, la rechaza y entramos a una atmosfera de caos, desorden y anarquía absoluta, donde nadie respeta a la ley ni mucho menos a los que dicen “representar a la ley”; y esto es muy peligroso, porque puede producir guerras en especial las “internas”, porque al no llevar a cabo una distribución de la riqueza de manera equitativa, con justicia, podrá tener y hacerse un “caldo de cultivo” para  desencadenar una guerra interna –terrorismo genocida- que ya el Perú ha padecido en más de dos décadas, pero que muy poco se ha aprendido de ello, si ni siquiera somos capaces como nación, como sociedad civilizada, poder llevar a cabo con prontitud los desafíos de la CVR para poder reconciliarnos como nación unida, que logre sentir el dolor del otro que sufrió por culpa de la injusticia y la decidía de las autoridades, que se escucha o que nos escuchemos y emprender los retos para afrontar los desafíos que serán “nuestros”. El Doctor de la Iglesia nos dice que “todos los hombres, aun con la guerra busca la paz, pero ninguno con la paz busca la guerra” (Libro XIX Cap. 12). Pienso, que allí debe incorporarse el principio de JUSTICIAcuyo oficio primario es dar a cada uno lo que es suyo (con lo cual mantiene en el hombre un orden justo de la naturaleza, que el alma esté sujeta a Dios y el cuerpo al alma, y, consiguientemente, el alma y el cuerpo a Dios)” (Libro XIX Cap. 4). Sin justicia, se rompe el orden natural que relaciona las partes con su TODO y esto conlleva a la desgracia-, al caos, a la anarquía que solo trae “mal” –la corrupción que se ha corroído en todos los estratos de la sociedad- .
Agustín nos exhorta a interesarnos de la Política en nuestra vida cotidiana porque “lo que dicen que la vida del sabio es política y sociable, también nosotros lo aprobamos y confirmamos con más solidez que ellos” (Libro XIX Cap. 5) esto es vivir rectamente en la sociedad, involucrándose en el quehacer y vida de la ciudad, no se puede permanecer en estado de un ermitaño frente a la política, porque este es el quehacer donde los que se involucran, logran confirmar en sí mediante su tarea en la sociedad, el fin último por la cual está inmersa que es contribuir, dar su aporte a la “ciudad”, dejar su legado, su trascendencia, su realización social; porque “si la casa, pues, que es en los males de esta vida el común refugio, no está segura, ¿qué será la CIUDAD, la cual, cuanto es mayor tanto más llena está de pleitos y cuestiones cuando no de discordias, que suelen llevar a turbulencias muchas veces sangrientas, o a guerras civiles… pero de los peligros nunca?” (Libro XIX Cap. 5). Nos está diciendo que no deben ser muy extensas las ciudades, porque difícil será el control en estas, tal como también lo señalaba Aristóteles en su obra “Política”, además, Agustín dice que “por la abundancia de los pecados se resfría la caridad” (Libro XIX, Cap. 8), hoy el mundo globalizado habla de “megametrópolis” pero estos deben ser organizados de tal forma que todos se sientan incluidos y para ello es muy importante trazar límites geográficos de acuerdo a la cantidad de población, a sus necesidades y tomando en cuenta los recursos que esta posee. Es de vital importancia que en el Perú se continúe la discusión de llevar a cabo el proceso de Regionalización pero mediante las “macroregiones”, con esa línea divisoria que contenga en efecto, parte de costa, sierra y selva con salida al mar, respetando sus puntos de concordancia y acordando las diferencias, pero que debe llevarse a cabo lo más pronto posible. Hoy vemos como se ha “resfriado la caridad”, cada región piensa que los recursos que esta posee solo le pertenece en exclusividad no pensando en el plano de bienestar general, como también Lima cree tener siempre la mayor parte de lo que se encuentra en cada región del país, se tiene que poner en orden esas prioridades. Los grandes conflictos sociales que ha padecido el Perú en la última década ha sido por tener a un gobernante estadista y a un Congreso que no aborda los intereses nacionales con hidalguía sino ha dejado “enfriar” el asunto cada vez que hace peligrar sus “pretensiones particulares o de partido” por temor a un rechazo de la población de esa zona, en vez de pensar en el prosperidad general.
Hay un dicho popular que dice “el hábito no hace al monje” y Agustín refiere eso cuando menciona que el hombre justo y benigno que tiene a cargo el gobierno, dice que “la casa del hombre debe ser principio o una partecita de la ciudad” (Libro XIX Cap. 16), este se refiere que la ordenada concordia entre sí de los cohabitantes, se debe a una ordenada concordia en el mandar y obedecer, por consiguiente, ha de tomar de la ley de la ciudad la regla para gobernar su casa, de forma que la acomode a la paz y tranquilidad de la ciudad; a ningún padre de familia le conviene el conflicto familiar, menos aún si este es gobernante, debe llevar ese “pedacito” de realidad que le gusta vivir a la ciudad, es su desafío, pero si este no tiene en cuenta dicho aspecto, no es capaz siquiera de ordenar o gobernar su familia, mucho menos es el indicado para poder gobernar la ciudad o la nación entera.
El autor de la Ciudad de Dios hace una distinción entre PUEBLO y REPÙBLICA, nos dice que el primero, “es una congregación de muchas personas, unidas entre sí con la comunión y conformidad de los objetos que ama…” (Libro XIX Cap. 24) en tanto, que la República “es una congregación organizada y compuesta de muchas personas, unida entre sí con la comunión y concordia de las cosas que ama” (Libro XIX Cap. 24). La tarea y el desafío de los gobernantes es hacer que el pueblo se sienta y convierta en una verdadera República, que ame sus instituciones, que tenga identidad con estas, que perciba en la realidad que esta la representa, que se sienta incluido en ella y  conciba los valores democráticos para que pueda introducirlo dentro de su yo y con una posterior educación compenetrar a la familia y esta a su vez, se constatará en la sociedad como tarea final, porque la paz es propia de nosotros, solo que ante el desorden y la injusticia se nos es arrebatado, no creo en la visión negativa que se tiene del hombre (Hobbes) de que este es malo por naturaleza, como tampoco en su infinita bondad y es la sociedad que la corrompe (Locke), creo en el punto intermedio, que el hombre tiene desproporción pero es un ser perfectible y que la educación es la única que puede inclinarlo al bien, pero esta debe partir desde nuestras autoridades para que se enquiste en la sociedad en general.
La lección final que nos pueda dar Agustín en este breve trabajo, es que los políticos han “olvidado” su rol en la sociedad, puesto que no buscan el BIEN COMÙN; estos buscan más privilegiar a las oligarquías, los grupos de poder, no tienen una concepción de la realidad de manera traslucida, y terminan traicionando su misión, los pocos que sí cuentan con esa “convicción”, siempre he pensado que la gente incauta, entiéndanse por los improvisados que candidatean como políticos, dice lo que imagina, y no lo que sabe o es. Cuidado que con la abundancia de tanto “político” improvisado se resfría la paciencia del pueblo, y entremos a una escena de conflicto serio donde las ideologías totalitarias se presentan como alternativas ante la indignación de la sociedad y hagamos saltos al vacío donde el retorno es difícil. Finalmente, quiero decir que la democracia en el Perú se ha resumido en adorar o tributar las virtudes de los hombres muertos pero hay muy poco en la vida práctica y real.

Autor: Manuel Calle Reyes.

sábado, 24 de mayo de 2014

creación de métodos teológicos de Melchor Cano, Francisco de Vitoria y Domingo de Soto - la necesidad de estructuración formal en la teología - MANUEL CALLE REYES

Creo que a Cano le corresponde recoger la herencia teológica de dos grandes: Francisco de Vitoria y Domingo de Soto; así este contribuyó a renovar la teología, teorizando el método y el estilo; porque teniendo a dos cuasi “inventores” de la nueva teología como maestros, Cano se da cuenta que estos no “la justifican teóricamente” frente a otros modelos teológicos, entonces, este busca renovar fundamentado científicamente su método de argumentación con la teoría de los “Loci Teologici”.
Así la estructuración formal de la teología será una necesidad irremediable, porque él se propone construir un nuevo método teológico, y lo interesante es que lo hace señalando los defectos del procedimiento escolástico, y lo hace accediendo directamente a las fuentes originales de Aquino; ya que la cuestión es si la teología es una disciplina “especulativa” o una “práctica-acción”, o ambas cosas a la vez, y esto es complejo porque para Escoto la teología es práctica, mientras que Cano concluye que la teología es especulativa y práctica pero ordenada al conocimiento, porque para Cano la estructuración científica de a teología es tal, ya que toma por hecho que la teología es ciencia, porque trata de un conocimiento cierto e inmutable, por eso, él parte de Aquino no de la explicación teológica especulativa de Pedro Lombardo que seguía de algún modo su maestro Vitoria, así esto ayuda a explicar la teología desde una visión científica en ambientes universitarios, porque, a partir de estos principios que le da la ciencia a la teología, esta podrá alcanzar un conocimiento cierto y seguro con unas conclusiones que tendrá el rango de conocimiento, pasando así de la especulación a un conocimiento basado en un método teológico-científico que va a extraer básicamente de la concepción tomista clásica pero equilibrando el elemento racional (especulativo) con el elemento positivo (fuente bíblica, patrística e históricas).
Así Melchor Cano afirma que la base de la teología son verdades sobrenaturales transmitidas por la Revelación y captadas por la fe, las cuales son elaboradas por el conocimiento natural para formar un cierto sistema científico y es ahí donde Cano quiere satisfacer una necesidad para darle formalidad a la teología: fe (autoritas) y razón (ratio) y estos dos serán las dos fuentes principales del conocimiento teológico.
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Melchor va a intentar construir su renovación metodológica (fe-razón), que no tiene el mismo peso ni la misma importancia sino la preeminencia de la “autoridad” (fe) frente a la “razón”, eso es la novedad de él a diferencia de las otras ciencias fuera de la teología en su procedimiento, así reivindica la “autoridad”, evitando los “defectos del racionamiento biblista” de su época, haciendo prevalecer que la fe y la razón tienen una relación mutua.

Concluyo diciendo que Melchor Cano critica aquella postura que pretende hacer teología solo a base de las escrituras excluyendo lo racional (sentencias de Pedro Lombardo). Él establece de un modo sistemático y bien fundamentado el método propio de la teología, así está convencido nuestro autor de la necesidad de teorizar explícitamente el método en sí, mostrando así su agudeza dando una sistematización de los “loci” surgiendo así un gran sistematizador científico de los “loci theologici” siguiendo la orientación teológica de fondo de Aquino y Vitoria.

viernes, 23 de mayo de 2014

polémica entre Bartolomè de Las Casas y Sepúlveda y sus consecuencias en el Perú Colonial - Justificación de la esclavitud a partir de la ley natural - MANUEL CALLE REYES

Si se adhiere uno a la convicción religiosa muy común en esa época, según la cual la esclavitud era considerada como una consecuencia necesaria del “pecado original”.
Se puede justificar ante la necesidad de impedir, incluso por la fuerza, el canibalismo y otras conductas antinaturales que practicaban los indígenas, según algunas culturas precolombinas, además, la obligación de salvar a las futuras víctimas inocentes que serían sacrificadas por sus “falsos dioses”. En ese aspecto se puede justificar la esclavitud.
Adjuntándome al argumento de Sepulveda,

                                Con mi Maestro Cleber Dos Santos                                                (filosofo-teólogo) Brasil

                                                 Capacitando a Docentes a nivel nacional
donde explica que el indio no era intrínsecamente malo, sino que, lo que lo pervirtió fue su “cultura”, por ende, la barbarie se autoriza por sí misma para la concretización de una Conquista, y esta tiene una, según el contexto, una connotación “moral”, porque los indígenas no viven conforme a la razón natural.
Además el fin de la conquista es la “civilización” y el bien de los autóctonos, ya que, con las leyes justas y conforme a la “ley natural”, pues este (conquista) los insertaba a una vida mejor, pero si los indios se rehusaban, estos deben ser obligados por las armas y esta guerra sería justa en virtud del “derecho natural”.
Con respecto a los pecados contra la Ley Natural, Sepúlveda se basó en que los indios ofrecían “sacrificios humanos” en gran escala y nùmero a sus falsos dioses, entonces, estos están quebrantando “la ley natural”, no porque en ella se cometan esos pecados, sino porque esos pecados son “aprobados” y “no los castigan” con “sus leyes” ni siquiera por “sus costumbres”, es más quiero añadir, ni siquiera lo “penaban”; por tanto, si estos observaban la ley natural, los cristianos tenían el pleno derecho de someterlos para destruir a esa nefasta mentalidad inhumana.
Además a todos los hombres les está mandado por la “ley divina” y la “ley natural”, el defender de ser matados cruelmente con una muerte indigna a todos los “inocentes”.
Con lo escrito puedo afirmar que sí se puede justificar la esclavitud bajo la ley natural, aunque Sepúlveda calificó al indio como que este no poseía “ciencia”, “iletrado”, carente de propiedad privada; pero estos son connotaciones “morales” de la época, ya que estos podían ser civilizados, como se ha demostrado en el transcurrir de la historia.
Por otro lado, el “descubrimiento” no da para nada ningún derecho porque no son “tierras vacantes” sino con “dueños legítimos” y constituidos por milenios. Además imputar a los indígenas con los pecados de “idolatría y antropofagia”, no justifica que se les esclavice, en primer lugar, porque “no todos los indios” son “caníbales, además los pecados “no nos privan de nuestro derecho de propiedad” y del “derecho a gobernarnos como nuestros propios jefes”, como era el caso de los indígenas. Además ese argumento se le puede destruir fácilmente porque  “los pecados”  pueden desaparecer con  o mediante la predicación de la fe.
Tampoco se puede alegar a un pretendido “don especial de Dios a los Reyes Católicos” (del mismo modo que Dios había entregado “la Tierra Prometida a los judíos”). Iría en contra del Derecho natural que reconoce “el derecho de todo pueblo a dotarse de autoridades propias”. Antes bien, por Derecho natural todo pueblo tiene derecho a elegir a sus gobernantes. Además, se debilita así,  lo dicho por Sepúlveda, porque tener gobernantes es “una exigencia del Derecho natural”. Finalmente, cualquier otro poder no basado en el consentimiento es tiránico y podría ser resistido por el pueblo, esto se manifestó muy bien en las rebeliones indígenas, estos “pensaban” y se daban cuenta evidentemente que se estaba cometiendo un atropello bajo un argumento desde un inicio “errado” al calificarlos de “sobrehumanos” calificados para ser esclavizados.

"SOY UN FILOSOFO QUE LES QUIERO REGALAR MI HOY, PORQUE SI SOLO SOY YO, ENTONCES, YO NO SOY" macarè

domingo, 14 de octubre de 2012

UNIVERSIDAD Y SOCIEDAD - ANÁLISIS SOCIOLÓGICO: LA CULTURA. Lic. MANUEL CALLE REYES



PATRÓN INTEGRADOR DE PENSAMIENTO:

SU IMAGEN (EE.UU.): Existen universidades que se destinan a la formación de una elite social e intelectual en los Estados Unidos como Harvard, Yale y Columbia; de esta categoría se asemejan muchas de Latinoamérica y Europa. Otro patrón integrador son las universidades llamadas particulares (no subvención del Estado) (S. XIX), que surgieron gracias a la fortuna de un empresario o industrial como las universidades de Stanford y Chicago, éstas no tienen una afiliación histórica, sino gracias a las donación de ex alumnos exitosos, han logrado una posición destacada en EEUU, y el tercer patrón integrador son la universidades estatales (son de la concesión de tierras, así se solventaron al inicio).

EN UN MUNDO GLOBALIZADO: La universidad peruana necesita urgente intercambios culturales, ínter universitarios para que se inserten en una comunidad más amplia. Que la universidad San Marcos por ejemplo, sea parte de la universidad peruana pero que también forme parte de la universidad comunitaria internacional (globalizante), contribuir a la transformación de la aldea global. Ante la desigualdad mundial, la universidad peruana debe buscar puntos de contacto, consenso y rescatar la calidad educativa que hay para juntar una masa critica importante, con investigadores que trabajen algún tiempo aquí y una temporada fuera.

ROL EN LA SOCIEDAD PERUANA: Se necesita en el Perú una universidad que sea más librepensadora y critica, comprometida con el país; esto será posible con un cambio de actitud de nuestros líderes.

SU IMAGEN (PERÚ): Los estudiantes universitarios egresan de la universidad y tienen que enfrentar los elementos variados que nos depara la sociedad como: diferencias idiomáticas, geográficas, étnicas, culturales, sociales, económicas, costumbres, y muchos temas más; justamente nuestra identidad se conceptúa en esta diversidad

LO TRANSMITE: FAMILIA E INSTITUCIONES CULTURALES:

SU IMAGEN (EE.UU.): Las universidades estatales en los EEUU no son gratuitas pero tienen un costo reducido ($1 000 a $4 000 anual, en comparación de los $ 20 000 que se paga). La universidad asume un compromiso, un pacto educacional con los ciudadanos.

ROL EN LA SOCIEDAD PERUANA: La universidad peruana no debe vivir de espaldas a la realidad y a la problemática, sino tiene el compromiso de devolver a la sociedad lo que ésta invierte en ella, pero una universidad sin recursos está destinada a la mediocridad y al  empobrecimiento para poder aportar a la nación peruana.

SU IMAGEN (PERÚ): La universidad debe trasmitir a sus estudiantes la actitud de saber que cumplen una labor de importancia vinculada y vinculante con nuestro país, con su identidad y con su futuro.

SE COMPRENDE, EVALÚA Y COMUNICA:

SU IMAGEN (EE.UU.): Las universidades estatales en los EEUU que nacieron gracias a la concesión de tierras (beneficio de estado y ciudadanos) tienen la imagen de poseer la mentalidad popular. Se ha producido una masificación del estudio superior en EEUU.

EN UN MUNDO GLOBALIZADO: En la mitad del siglo XX en el Perú significó la transformación más profunda en su historia gracias al proceso migratorio. En medio de toda esta desigualdad que se vive en la aldea global la pregunta es ¿Cuánto tiempo esa aldea podrá sobrevivir en dichas condiciones sino se toman medidas, para que todos los habitantes puedan vivir sin padecer hambre, sin violencia, con aire puro y que tengan posibilidades al menos mínimas de realización?, entonces, cómo la universidad puede contribuir en ese marco, el estudiante universitario peruano tendrá que aprender a cooperar y contribuir.

ROL EN LA SOCIEDAD PERUANA: Perú requiere maestros que posean la perspectiva en una realidad diversa en sus múltiples necesidades.
En un universitario peruano no existe la capacidad para realizar obras de relevancia, se tiene el pensamiento que lo extranjero es mejor que lo nacional (los ciudadanos de la civilización Caral, gustaban de sus obras monumentales, ¿Por qué nosotros no podemos hacer esas obras hoy?.

SU IMAGEN (PERÚ): No siempre la universidad ha cumplido su papel formativo, ni los gobiernos la han interpretado correctamente, no se le ha dado el apoyo necesario.

INTEGRA: LENGUAJE, MORAL Y TECNOLOGÍA:

SU IMAGEN (EE.UU.): El estado contribuye a la universidad y a su vez los ciudadanos se identifican con la universidad porque ésta se adapta a las necesidades de cada estado (EEUU).

EN UN MUNDO GLOBALIZADO: El estado peruano ha hecho muy poco por la calidad educativa en la universidad. En los EEUU nunca dicen que el “estado” sostiene a las universidades estatales, sino los “contribuyentes” (Perú y EEUU tienen diferencias respecto del ámbito de lo publico). El 80% de toda la riqueza mundial está en manos de sólo 200 personas, el resto se esfuerza por sobrevivir con menos de $2 dólares por día.

ROL EN LA SOCIEDAD PERUANA: La Universidad es una institución de creciente atractivo entre la juventud, ahí están sus expectativas. Se necesitan autoridades ajenas a los intereses de grupos o partidos para alcanzar los fines más convenientes para el desarrollo de la universidad y el país.
                                         CULTURA WARI -AYACUCHO - PERU -
                            RIMINING UNIVERSITARIO UCSC - ITALIA
SU IMAGEN (PERÚ): Elaborar un nuevo concepto de universidad: la universidad virtual, que tendría un carácter importante, iría más allá de la educación pública y privada, es un cambio del cambio, este tipo de universidades va a competir con las universidades tradicionales, aunque menos humanizada pero con una profusión de información que impulsará más la investigación y el conocimiento. La universidad San Marcos proyecta: concepto de antigüedad y brillantez de sus alumnos que han estado en cargos públicos y privados del país; las Católicas, Piura, Pacifico, Ricardo Palma y UPC, tienen imagen de sustento académico y modernidad.

jueves, 26 de enero de 2012

ENSAYO: CULTURA JUVENIL LIMEÑA, DESDE MIS EXPERIENCIAS Y REALIDADES - Lic Manuel Calle Reyes - INTERCULTURALIDAD Y SOCIEDAD

Siempre me he preguntado qué es ser joven en este país, en mi país, cómo estos pueden participar en el cambio sustancial del Perú, porque en la sociedad actual en definitiva hay un “pequeño” lugar para ellos, donde no hay espacios para las utopías, sus sueños, pues, ya a nadie les importa; como líder desde mi juventud y asesor de ellos desde los 4 grupos juveniles que he fundado, he visto a los jóvenes caminar con sus historias, pero en total, son los hombres ahistóricos para los demás, donde lamentablemente los han llevado a éstos a mirar la vida con escepticismo, indiferencia, donde ya no hay futuro. Pues es de este grupo humano llamado: joven, es el que quiero desarrollar, es decir hablar desde mi experiencia como asesor juvenil, mentor de grupos y como profesor, desde el escenario y desde mi práctica.



No puedo empezar hablar de cultura juvenil sino defino primero qué es “cultura”, que significa originariamente “cultivar”. Cultura es aquél todo complejo que incluye conocimientos, creencias, arte, leyes, moral, costumbres, y cualquier otra capacidad y hábitos adquiridos por el hombre en cuanto miembro de una sociedad. Entonces podemos resumir que cultura es “...el campo de lo simbólico (esto es para mí el meollo y origen de todo), organizado por una hegemonía social contingente”… por tal razón me explayaré de esa cultura que es la más simbólica de todas.



CULTURA JUVENIL: ¿SER DIFERENTES LOS HACE DESCONECTARSE?



En América Latina, la década de los 80’ fue llamada la década perdida, y es verdad es la etapa de la historia donde Latinoamérica retrocedió en todo nivel, es más, el joven sigue padeciendo, los riesgos de la exclusión, trabajos temporales, la automarginación, donde cada uno al nacer debía $ 1550 (deuda externa), con una infancia callejera que ha estado vinculado a la pobreza, que se advertía reflejado en: desempleo, fracaso escolar, desintegración social, violencia, delincuencia, que origina lamentablemente; frustración, rabia que ha alimentado su carencia de expectativas. Es de ese joven al que hay que conectarlo con su propia cultura y con la cultura de los demás, del todo; para que no puedan percibir como salida, la marginación subterránea que siempre tienta a los jóvenes.



Estoy seguro que el joven actual padece muchas fragmentaciones, tiene esa extraña combinación de mediatización e interconectividad, ya que, la mediatización aleja, enfría y al mismo tiempo la interconectividad proporciona sensaciones de cercanía y simultaneidad (esa contradicción se ve reflejado en el “ser mismo” de los jóvenes; los vemos alejados, huraños pero luego lo suplen con la cercanía que nos da los medios), y en mi experiencia puedo decir que esa fragmentación y discontinuidad se acentúan en los jóvenes de clases medias y altas. Como explicaba Zygmunt Brauman en lo referido a la discontinuidad del joven: “hoy la belleza es una cualidad del acontecimiento, no del objeto: cultura es la habilidad de cambiar de tema y posición muy rápidamente”, pues el joven vive tanto en la fugacidad y la hiperrealidad de lo instantáneo, en la cual por eso percibo, porque su comunicación está llena de velocidad, con una comunicación barata que en verdad muchas veces propicia el olvido, y por dicho aspecto, atribula, por eso vemos jóvenes llenos de vacío existencial.



A veces pienso que el joven tiene tanta flexibilidad que se percibe en ellos como si no se preocupasen por las coherencias ideológicas, es decir el joven dice: soy anarquista, soy neonazi, soy ecologista, soy independiente, soy terrorista, capitalista, pacifista, activista, sindicalista, agresivo, alternativo, deportista, espiritualista, politeísta, ¡ah!, pero también, soy buen cristiano… me gusta tirar piedras, me gusta recogerlas, me gusta ir a pintar y después despintarlo… qué dura es la tarea dentro del mundo juvenil forjar un ejercicio pedagógico, en verdad esto lo admito, eso lo he vivido y lo sigo viviendo en el mundo de los jóvenes como mentor o asesor.



MANIFESTACIONES DE LA CULTURA JUVENIL EN EL PERÚ



En nuestra realidad actual, nuestra sociedad está graficada por una creciente delincuencia, una ola de suicidios (aumentó en Lima dicha cifra al finales de la primera década de este siglo XXI), que se agudiza, además de las manifestaciones agresivas de parte de la población juvenil (pandillas, barristas), por tanto, muchos adultos los rechazan, los tratan como “insuficientes”, que se presentan con una energía sin límites y mal canalizadas, el pandillaje propio de las grandes urbes, la utilización de los jóvenes por los partidos políticos en sus campañas para ganar adeptos, tal como lo hizo el gobierno aprista (2006) donde Alan García dijo que gobernaría para la juventud, pues, fue una vil mentira para ganar las elecciones (ver a dicho candidato bailando el “reggeaton de la estrella”); o para crear el desorden (la marcha de los 4 suyos, cuando salían los universitarios a protestar, pero después, ¿Qué?.



Es por tal razón, que hay una creciente desconfianza sobre nuestras autoridades políticas que es traducir la “viveza criolla”, o “pendejada”, como una respuesta a la sociedad que es “una jungla de cemento” donde uno será devorado sino se come primero a los demás, entonces, la percepción de los jóvenes acerca de los principales problemas que se presentan en nuestra sociedad son: despidos, desempleo, falta de apoyo de autoridades, falta de educación, falta de conciencia, centralismo, ausencia de equidad, falta de valores morales y cívicos, informalidad, falta de identificación con el país, corrupción política y gubernamental, asistencialismo, enorme desigualdad, falta de iniciativa, trabajo como forma de subsistencia, malestar social; díganme si el joven podrá “vivir en valores” frente a esta problemática que se agudiza. Pues pienso que a los jóvenes estos “adultos” los consideran como “ciudadanos de segunda clase”, en una sociedad estrictamente “adultocéntrica, ya que, existe una falta de participación de los jóvenes y se diluye su capacidad crítica, donde está en juego su desarrollo personal (esta sociedad adulta no le da oportunidad, todo está hecha con las reglas de juego que ésta impone).



En mi experiencia como creador de grupos juveniles sé que no es lo mismo un joven de una institución educativa particular, que tiene generalmente apoyo económico de parte de su familia, que asiste a las fiestas juveniles los fines de semana, que cuenta con recursos para estudiar y para divertirse; con otro que vive en un pueblo joven, y que asiste irregularmente a instituciones estatales y que se “recursea” para poder subsistir. Pero, no pongo en duda, que si tienen en común ese apasionamiento e irascibilidad que lo convierten en un emblema frente a situaciones que les llama la atención y frente a situaciones imprevistas respectivamente. Aunque estas exigencias sean mayores y más intensas en jóvenes donde su problemática se agudiza por la marginalidad, la pobreza y los problemas familiares.



Frente a este problema, es ahí donde justifico mi estancia en y desde los jóvenes, y me ha llevado a conocer y explorar mas “la cultura de los jóvenes”, pues, esta situación implica que, emerja en el joven, un período de conflicto no sólo en él como individuo sino también en el medio social, familiar, escolar y universitario. Este sentimiento es propio de nuestra cultura donde existen “discontinuidades” que no se presentan en otras culturas (europea, estadounidense).



Para llegar a la adultez, los jóvenes tiene que “desaprender” las siguientes “discontinuidades” que se les enseñaron cuando eran niños: La no-responsabilidad, el sometimiento, la inactividad sexual. Es este proceso de "reaprendizaje" lo que da origen a la "lucha" del adolescente o joven. En consecuencia no es inevitable el conflicto y el estrés del joven, sólo se presenta en sociedades que subrayan las discontinuidades de la conducta (una conducta en la niñez y otra totalmente opuesta cuando se es adulto) y díganme si esto no lo percibimos en la realidad limeña o citadina.



Creo que el joven debe ser aceptado en la actividad laboral en edades más tempranas (aunque muchos discuerden conmigo); y debe participar en la vida social y política de la comunidad. Esto de alguna manera, intentaría eliminar las discontinuidades en la sociedad occidental permitiendo una transición más suave, y más fácil hacia la edad adulta, pues “pasar” de la adolescencia al mundo adulto, no es sencillo, sin embargo se le pide al joven que ya actué como adulto cuando se le ha pedido a ser y comportarse como niño, para que en pocos años les pidamos “comportarse como adulto”, para mi criterio personal, ahí esta el “centro de la crisis y la incomprensión”; debemos de crearle un espacio al joven para que se realice y se “adecue” a su nueva instancia, y esto es, haciéndole participe de los requerimientos en la comunidad o la vida social; pues ellos incurren en barras, tribus, “grupitos” porque no se le ha dado un “papel un rol” dentro de la sociedad o comunidad; estoy convencido desde mi experiencia que cuando le damos un “espacio vital juvenil” hacemos que la “brecha” entre ser niño y adulto sea más plausible, pues no olvidemos que definitivamente, la juventud es la población más sensible a esta problemática, por encontrarse en una sociedad adultocéntrica que no permite espacios de protagonismo y de desarrollo, por eso estoy inmerso en la creación de un grupo de jóvenes llamado Axis Mundi (hacedores del mundo), porque estoy convencido que el joven debe ser el protagonista de su historia y nosotros los adultos preparados debemos de ser simplemente un guía, que los aprovisione de elementos suficientes para que se introduzca a la realidad (política).



LOS ESTILOS JUVENILES



Antes de empezar estas definiciones y realidades me pregunto: ¿Cómo se ve a los jóvenes? ¿Y ellos cómo se ven? ¿Realmente se ven? ¿Cómo ven a otros jóvenes?. Son estas algunas preguntas que intentaré responder. La diversidad de jóvenes, de visiones y de miradas. Las culturas juveniles que devienen en estilos provenientes de la moda, la música, el lenguaje, las prácticas y las actividades focales: la esquina, la calle, la red de Internet, el messenger, la discoteca, el tatuaje y la perforación, el graffiti; algunas veces todo esto asociado al vandalismo y la delincuencia; en una palabra, la otredad de un universo ante el mundo de las instituciones familiares, laborales, políticas, estatal, educativas, religiosas, como mirada oficial/dominante. Las Palabras claves que utilizaré será: identidad, culturas juveniles, rituales corporales, valores y símbolos.



Entonces, ¿Qué es un estilo juvenil?, investigue dichos conceptos: existen estilos culturales juveniles diferenciados. En ellos hay un estilo, es la «organización activa de objetos con actividades y valores que producen y organizan una identidad de grupo»; puede definirse como la manifestación simbólica de las culturas juveniles, expresada en un conjunto más o menos coherente de elementos materiales e inmateriales, que los jóvenes consideran representativos de su identidad como grupo. La generación de un estilo no puede entenderse como un fenómeno de moda. Estilo cultural implica en el mundo juvenil asumir cierta estética de presentación y representación en el espacio. Por ello, provoca identidad pertenecer a un grupo emo, que se diferenciará de pertenecer a un grupo de rockeros metálicos. Esta diferenciación les permite construirse una posición en el mundo, les da la posibilidad de atribuir sentidos desde dicha posición y a la vez situarse ante ellos y ellas mismas y ante los y las demás con una cierta identidad.

Pero, no en todo grupo de jóvenes se dan los constitutivos identitarios que he mencionado. Se puede ser participe de las diferentes actividades de un grupo determinado, pero no estar adquiriendo una identidad juvenil. No todo los grupos, per se, son identitarios. Entonces, mi tarea en la creación de grupos siempre se ha preocupado en “hacer” que los jóvenes que conforman un grupo, organización o fraternidad, adquiera una Identidad para que pueda experimentar la Pertenencia.

Lo que si puedo afirmar con categoría es que en las culturas juveniles hay un mundo simbólico que crece constantemente porque los grupos juveniles se mueven en un abanico de respuestas sociales y culturales, donde la frontera entre la asimilación, integración, rebeldía y contestación se trastocan, es decir, se desordenan. ¿Cómo se ve a los jóvenes? Pienso que:

Se le puede mirar como un problema.

Como un joven que necesita de la tutela, guía.

Como un “ente” al que se le prepara para el futuro.

Mirar al joven como un sujeto social que construye y organiza.

Y, ¿cómo se ven los jóvenes? ¿Realmente se ven? ¿Cómo ven a otros jóvenes?. Si hay diversidad de jóvenes, entonces hay diversidad de visiones, de miradas evidentemente; entonces, los estilos juveniles no implican una categoría estática sino flexible, dinámica, en relación con su entorno y eso deben de comprenderlos los que guían grupos, los padres y los adultos en general. Puedo afirmar que cuando he guiado a jóvenes siempre he visto aquellos que le agradan la música (tienen siempre su ipod o móvil con tantísimas canciones) o bien veo al joven que canta y escucha la música como una aventura corporal que afecta tanto al espíritu como a los sentidos. Y lo hacen porque la música es un ejercicio de comunicación; cuando hay música, las palabras resultan inútiles: la expresión musical es a la vez vehículo y contenido. Su alto volumen no niega la comunicación (muchos piensan que lo hacen con un mal propósito), sino que declara a la música misma como mensaje, como comunicación con amplificador. Incluso el mundo de la música tiene ya un carácter de identificación: los grupos juveniles definen sus sensibilidades a través de mecanismos de identificación con los distintos géneros musicales, que marcan su pertenencia a un grupo determinado. Entonces, la música es una representación integral, inseparable del gesto y del movimiento, que va asociada a una serie de rituales corporales con vestidos y un tipo de lenguaje por lo que he podido apreciar.

¿Qué hacen los jóvenes? ¿Cómo lo están haciendo? ¿Cuáles son sus demandas?. En definitiva los jóvenes que llegan a un grupo buscan una “identidad” “pertenencia” y avizoré, el concepto; la identidad (personal, grupal, cultural, nacional) es, desde luego, un «concepto multidimensional que refiere múltiples aspectos de la realidad social, material, estructural y espiritual. En cambio, el término ‘idéntico’ nos remite a la semejanza, más que a la diferencia, a lo común más que a lo extraño, a lo homogéneo más que a lo diverso. La identidad plantea la síntesis de elementos que provienen de un estado constitutivo de diversidad y hasta de posible contradicción. La identidad se conforma a través de la conjugación de necesidades, aspiraciones, medios, ideas, trabajos y peripecias de sus componentes diversos», lo define Ovidio D´Angelo (1999).

A la sazón, aquí quiero llegar a decir que, pertenecer a un grupo es una de las características de la identidad cultural. En ellos, lo simbólico de las relaciones atraviesa los capilares de la subjetividad hasta conformar la identidad básica de toda cultura: la identidad yo-sujeto que inicia la vinculación del sí mismo con el otro; a los jóvenes les gusta mucho el mundo “simbólico” (no olvidemos eso), porque los lleva a vincularse con la búsqueda que ellos tienen, que suele ser intricado, pero que con paciencia se puede hidratar.



Hablar para mi de jóvenes y/o adolescentes no es lo mismo, pero, puedo afirmar que la adolescencia es un período de la vida que se caracteriza por cambios abruptos, es una etapa de “segundo nacimiento” donde, él ha perdido la seguridad de cuando era niño, pues su cuerpo cambia, se transforma, cae el referente de autoridad, se abre a la autonomía, se desoculta la genitalidad y tantas cosas que la psicología nos señala, pero lo que quiero decir es que la familia se desplaza (algo que los padres no entienden, según mi experiencia ellos piensan que es su “niño”, su posesión y que “el otro” es un intruso, cuando puede ser un complemento que necesita el joven, a veces lo he sentido así cuando he ayudado o guiado a los jóvenes, me he encontrado con esas incomprensiones y los que menos comprenden esta realidad son los mismos padres) no dándose cuenta que es necesario que busque el joven o adolescente un “conversar” con otras instancias o referentes; hay que recordar que el joven veía como único modelo a los padres o uno de ellos, pero al crecer, crecen también sus demandas y es bueno y necesario que busque otros referentes; por tal razón, el joven construye espacios “propios”, procurando una mayor independencia respecto a la mirada de sus mayores, yo llamo a la adolescencia como si fuese casi una experiencia “adánica”, original y de apertura (ven al mundo con tanto idealismo, que a veces he pensado que están viviendo ellos, un nuevo “paraíso”, pues, se exhiben sexualmente dejando el ocultismo de niño, como Adán y Eva, quieren cambiar el mundo, quieren explorarlo todo, vivirlo todo, etc), cercana a la vivencia de la aventura, característica vital definitivamente perdida en la vida de los adultos, creo que esto es su belleza, su misticismo, en la cual me lleva a guiar y asesorar a los jóvenes, pues tengo el imperativo moral de auxiliarlo a atravesar su “crisis” para que pueda vivir desde los hechos de la realidad.



Sé que los jóvenes problematizan las relaciones entre padres e hijos, la demanda de los adolescentes por lo general suele ser superior a las posibilidades de satisfacción de sus padres, que suelen en muchos casos aprovechar esta circunstancia para disciplinarlos, premiándolos o castigándolos según los resultados que obtengan o las conductas que desplieguen en ámbitos en los que los padres están interesados que progresen. En suma, creo que los padres olvidan que justo la adolescencia coincide con el fenómeno de la menopausia y andropausia de los padres (ellos de 15 a 19 años y los padres entre los 38 a 45 años), entonces, los padres deben de tomar nota de esa realidad, por eso siempre he visto como la crisis se acrecienta y es necesario que se palie y merme ese conflicto, reconociendo y tomando como punto de partida ese evento.



El estilo de los jóvenes y adolescentes como vestirse o comer son actividades que comunican y connotan una posición en un espectro de posibilidades y el hecho de optar por unas formas y desechar otras, comunica intenciones y clasifica usuarios como lo hacen los responsables de las marcas y quieren ver al adolescente o joven como un “consumidor furtivo”. Los adolescentes son sensibles a este juego de miradas y se autoevalúan muy críticamente a través de lo que elijen, portan y gustan. Se valoran a través de sus valoraciones. Por eso son consumidores exigentes, por eso presionan a sus padres, por eso son susceptibles en extremo a las diversas modas que conviven en un determinado momento, porque la ansiedad de identificación los convierte en orondos consumidores de símbolos (modas).



LA CONSTRUCCIÓN DE LA IDENTIDAD DEL JOVEN ADOLESCENTE



La identidad es el propósito más importante que tiene un ser humano a lo largo de su vida, pues, implica ser uno mismo (y no otro), ser auténtico, original, con sus propias características que permanecen a lo largo del tiempo. Una persona "encuentra" su identidad cuando tiene consciencia de la persistencia de su yo. No obstante, quiero aclarar que la identidad no se da de forma natural y espontánea sólo porque la persona tiene una forma humana; sino que se construye, a través de los años, por tal razón he guiado a los jóvenes por muchas años, dándole normas de vida, de conducta (con la mayéutica socrática, con un auto-descubrimiento, con la lógica interior o percibiendo la realidad desde la razón-habilidad), es decir que encuentren un estilo de ser joven hoy, y he tenido que fortificar mi cualidad de “paz y ciencia” (paciencia), porque, muchas veces de forma dramática en relación con el entorno (problemas familiares). No es algo que se recibe pasivamente de manera involuntaria, sino que la persona actúa y toma consciencia de las regularidades de su comportamiento (a veces él no ve sus errores, creo que es necesario que alguien externo, se los señale de una manera inteligente que no se perciba como algo “alienante” sino “valido”, es decir se los haga “descubrir” y le dé continuidad. Obviamente que para llegar a ese estado, el joven tiene que pasar a un estado de desarrollo superior al de un infante; sin embargo es precisamente en estas primeras etapas que empieza a construirse la identidad.



El proceso de búsqueda de identidad empieza con la imitación de modelos; es decir, siendo "otro" al principio (muchas veces a los que guío los han “culpado” o “clicheado” como que están sufriendo un proceso de “manuelización”, pero no, es como el primer paso, igual me paso a mi, con el que era mi guía), identificándose con otras personas, asimilando características, creencias, actitudes, valores y comportamientos de otra persona o de un grupo, fraternidad. Creo que el rasgo esencial para todos nosotros es que sean personajes significativos, que se les dé reconocimiento, que desarrollé óptimamente su autoconcepto y autoestima, porque finalmente creo que adquirir la identidad que el joven necesita en este momento, implica proyectarse, ser reconocido por los demás, ser “él mismo” y eso involucra también, ser critico y consciente de la realidad.



Luego me hacia otra pregunta: ¿Qué puede hacer la sociedad para fomentar el logro de la identidad en los jóvenes?, la educación no debe olvidar que forma personalidades, con razón F. Savater decía: "La principal asignatura que se enseñan los hombres unos a otros es en qué consiste ser hombre..." y este aspecto para mí es indispensable, pues el objetivo de acompañar a los jóvenes desde su cultura consiste en Formar Hombres Reales que respeten las diferencias, que sean tolerantes al discutir, que se deje enseñar, pues lo que siempre he buscado desde mi vocación es “enseñar a pensar” por tal razón, soy un educador en la filosofía, es decir transbordarlo a la metacognición: "pensar sobre lo que se piensa"; éste siempre ha sido mi anhelo en las relaciones personales que tengo con los jóvenes; también creo, que al joven se le debe enseñar a "darse cuenta" en lo referido a su comportamiento ético, a una identidad personal que sepa distinguir "lo bueno" de lo "malo", lo "necesario" de lo "innecesario", "la costumbre" y "la orden", de la "libertad". Sólo fortaleciendo la voluntad para ser libre se logrará una identidad comprometida con la sociedad y sobre todo con la persona misma; entonces, para “aprender” debe “desaprender”; esto se realiza con actitud critica a esta “modernidad-contemporánea”, porque estoy convencido que la razón, no es la única que explica la realidad, sino además la voluntad, los valores que orientan a un comportamiento junto con nuestros sentimientos y la racionalidad que es inherente a nosotros. Siempre he pensado que el desafío del momento es colocar al Hombre por delante, como la esencia del conocimiento y de la realidad, y sus manifestaciones de libertad como valor absoluto, para que no siga produciendo frustración y desesperanza, por tal razón siempre he conducido al joven a examinar los cambios de paradigmas que le impone o propone la sociedad, con una actitud critica, que no violente sus valores y deseos infinitos que él tiene.



En lo referido a las expresiones culturales como agentes de cambio en grupos juveniles violentos que he observado en mi experiencia, pienso que: Los jóvenes son el espejo de la sociedad en la que viven, reflejan sus problemas y devuelven una imagen que muchas veces no queremos ver o aceptar, por tanto, sólo nos quejamos de su conducta, pero, no vemos el magín del asunto. La violencia que viven y generan los grupos pandilleros o barristas que vemos hoy en Lima, son el reflejo, consecuencia y posteriormente creaciones de víctimas que son o pueden convertirse en victimarios; es que, ellos dentro de mi comprensión y dialogo, no quieren ser así, sólo manifiestan lo que hemos reprimido como sociedad, por tal razón justifico el acompañamiento como solución, que se debe hacer a todos los jóvenes, de toda índole y condición.



Abordo este tema porque pienso que, es posible cambiar la violencia explícita e implícita de las pandillas si se las aborda desde las expresiones culturales (es decir desde su lenguaje propio que éstos manifiestan y expresan en consecuencia), formas propias que les permitan a los individuos que las componen y los grupos como tales expresar su identidad, los tratamos como sujetos y permitimos que emerjan en una sociedad que los desconoce y les teme, entonces así, el que es “excluido” puede intentar incluirse, pero el expulsado vive su realidad como una fatalidad que le impide ser él mismo, en ellos si veo un problema más peliagudo, que un acompañamiento no podría solucionar, porque al “expulsado” esta sensación le produce una especie de “desaparecido de los escenarios públicos” , un no-persona, sujetos que no importan, a los que hay que evitar, a veces eliminar, que no interesan a los demás y de quienes nada se espera.



Repito, los jóvenes son el espejo de la sociedad en la que viven, reflejan sus problemas y devuelven una imagen que muchas veces no queremos ver. Si somos conscientes que antes de ser victimarios han sido y son víctimas, entonces, la adopción de una jerga propia y de todo un lenguaje gestual son elementos claves de una identidad común que debemos entender y reconocer de alguna u otra forma.



Para finalizar, mi testimonio o testamento que dejo para que lo lean los jóvenes de mi grupo y por supuesto sus padres; quisiera dar unas sugerencias para el cambio que debemos de dar nosotros como adultos para el joven y también como podemos contribuir al que el joven cambie:



Es importante entender y que entendamos que los jóvenes deben tener un espacio propio de funcionamiento autónomo (por tal razón he creado una Fraternidad Católica de Lideres Juveniles ), que se involucren dentro de la vida política y social del país; que promueva oportunidades para el desarrollo personal y profesional, con una educación donde el joven debe asumir una actitud crítica ante la realidad, con capacidad para cambiar y aventurarse en nuevos proyectos, que desarrollé la fe en el cambio, con un optimismo propio del ser humano, que se pueda explayar y fructificar su propio “aprovechamiento creativo” de su sentimiento de libertad, sin encumbrarlo y sin dejar de enriquecer su individualidad, su persona; asumir mayor disposición para la vida colectiva, ser solidarios (no olvidando al otro, al prójimo), ser leales a sus ideales, amigos, maestros, a sus convicciones; comprometidos con la vida política del país (no se indiferentes y sólo criticar y no ser parte de la solución, pues sino somos parte de la solución, entonces somos parte del problema), y éste es para mí la realización de una persona, que pueda servir al país desde la política, por tal razón “mis jóvenes” van orientados a esta finalidad, con una política ideológica no sesgada, sino, cristiana, humana, partidarizada con el ordoliberalismo y profundamente comprometida con lo humano, la tolerancia, y el respeto de los derechos de los demás.



Finalmente digo, que estoy convencido que cuando creamos un espacio independiente a las demás organizaciones, esto permitirá a los jóvenes asumir posiciones de liderazgo social, donde se permite exponer los problemas juveniles o sus problemas y sus necesidades de solución. Además en un espacio, pienso que la fraternidad juvenil que he creado es sin lugar a dudas un “soporte de la vida emocional” de los jóvenes. Este es mi testamento y testimonio.



Muchas gracias.



Lic. Manuel Calle Reyes